Dulce trabajo
Fotografía por Yecenia Méndez
Doña Josefina Rosales es una comerciante emprendedora quien ha trabajado toda su vida. A sus 87 años, prepara dulces de leche que vende para mantenerse. “Nunca pensé en hacer otra cosa”, dice con la mirada perdida.
Cuando Doña Jose era niña, su abuela le impedía jugar con los otros niños, le enseñaba a cocinar y preparar dulces. Siempre le inculcó que las mujeres debían estar en la cocina, para recoger la casa y cuidar a los niños. Cuando se convirtió en madre soltera a los 16 años, su pasatiempo se volvió una forma de mantener a su hijo. Desde entonces, ha estado elaborando y vendiendo dulces de leche.
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Josefina Rosales, de 87 años, es una comerciante emprendedora quien se ha mantenido sola desde que se convirtió en madre soltera a los 16 años.
- Josefina pasa la mayor parte del día en la cocina encorvada sobre su estufa de leña. Debe menear los dulces de leche mientras los prepara, de otra forma se quemarán.
- La casa en la que vive era de sus padres. Ahí nació, creció y crió a su único hijo.
- Uno de los productos más populares son las naranjas dulces rellenas con dulce de leche.
- Vecinos, amigos y turistas visitan a diario a Doña Jose para comparle dulces y comida. Su casa se ha convertido en un popular punto de reunión para la comunidad.
- Su hermana Margarita y su sobrina María son las personas que le brindan apoyo a Doña Jose en la elaboración de los dulces y le hacen compañía mientras trabaja.
- Después de un día de trabajo arduo, Doña Jose se siente cansada, pero satisfecha del trabajo que ha realizado. Aunque tiene problemas para caminar, Doña Jose permanece de pie en la cocina durante horas todos los días.
- Doña Jose es una persona muy religiosa y siempre da gracias a Dios por un día más de vida. Ve la misa por televisión todos los domingos a medio día.
- A pesar de que los días de Doña Jose son muy parecidos y sigue la misma rutina, ella se encarga de hacer cada día especial.